9 CONSEJOS PARA UNA PROTOESCRITORA

Queridos fantasmas:

Sigo el blog de Gabriella Literaria desde hace un tiempo, y no deja de sorprenderme. El caso es que sacó una lista de consejos para su yo-escritor del pasado, y me ha hecho reflexionar sobre mí. En realidad, no sé si mis consejos servirían para otro ser humano, pero desde luego sí se los hubiese dado a aquella niña de colegio. Puede ser que me haya auto-tageado, o que sólo (RAE ven a matarme) quiera exponer mis propios puntos, aderezados con los maravillosos y desmotivadores memes de Worderfuck.

1. TERMINA LO QUE EMPIECES.

HABLO EN SERIO. Está el número uno, ¿Eso no te dice nada? Ponte retos literarios, organiza quedadas productivas con otros escritores, forra tu pared con mensajes, pero hazlo. Tú como niña no te acuerdas de nada terminado, bueno de aquella “novela” sobre la guerra que terminaste con 14 años y pensabas que era alta literatura. La mala noticia para ti es que se parecía más a esto:

La buena noticia es que te quedaste a gusto en silencio. Y que comenzaste a aprender. Las siguientes cosas terminadas han sabido un poco mejor ¿Por qué? Porque ahí estaban, entregadas. Si Neil Gaiman lo dice tú hazle caso… en casi todo. De momento no vayas a vivir a un cementerio.

¿Vas a terminar y publicar el artículo? ¿verdad?

2. HAZLO YA Y DATE TIEMPO.

Tiene que ver con lo anterior, sí.

Mañana es un buen día para empezar. O para morir. Ante la duda: escribe.

Esto es muy parecido al punto 4 de Gabriella sobre “dejar de perder el tiempo”. Pero yo no voy a los períodos de fiestas que ella se refiere, ni siquiera hasta después de los 30: sal, diviértete o aprende a bailar en la consola. En definitiva vive, porque eso también va a ayudarte en la construcción de mundos y personajes.

Voy a la procrastinación y al “ahora que estoy aquí sentada, como un velociraptor que acaba de comerse un gato, no me apetece escribir” error. Yo iba a sacar este artículo antes, si no lo hice fue por no pisar aquel que me inspiró, pero excepto ese tipo de heroicas gestas comienza ya. YA. si no echarás de menos los minutos cuando sea tarde. El tiempo cae sobre todos.

Aparentemente el darse tiempo puede parecer contradictorio, pero se refiere al tiempo de evolución. No todo lo que hagas va a ser bueno ni genial, ni va a merecer que otros lo lean. No necesitas ser un genio con lo primero que hagas. A todos en general y a mi generación en particular, nos han vendido la idea de un elegido que ostenta una posición sólo por existir. Puede que pase alguna vez, pero la gran mayoría de nosotros estamos condenados a vivir a La sombra de Ender.

3. DIVERSIFÍCATE

Como dice Gabriella hay que elegir, nuestro tiempo es limitado y nuestro coste de oportunidad alto. Nuestra sociedad habla cada día más de las especializaciones, eso requiere tiempo invertido.

Pero una vez que elijas el campo de la escritura, (espero que mi yo protoescritor, a quien van estos consejos siga en ello) y al menos en mi opinión, hay que diversificarte. Quizás porque yo he elegido, más que un campo de escritura en sí, el de la narración, pero opciones como el transmedia, hacen que una historia se convierta en una experiencia para el espectador. Y que fluya una comunicación, haciendo que se meta de lleno en los universos que se le ofrecen,

4. FÓRMATE

Después de decidir tienes que formarte. Muchas veces muchos cursos no sirven de absolutamente nada, pero lo cierto es que también los hay útiles. Aprender mediante un maestro es recorrer un camino, que probablemente hubiese atravesado, de una forma mucho más rápida y agradable.

5. VIVE

No tiene por qué ser en carne propia, también puede ser a través de otros, pero la realidad al escribir parte de dentro. Cuando muchos autores afirman que escribas “sobre aquello que conoces” en realidad no refieren a que hayas visitado Marte o el fondo de la Tierra antes de ponerte a pulsar telas. Hablan sobre las capas inferiores. Escribir es comunicación y difícilmente puedes transmitir la sensación de el abandono si nunca has interactuado con ella, quizás puedas describirla, pero provocar las reacciones con un texto es algo diferente. Hay obras que hablan sobre el miedo a la soledad, o la alegría de la reflexión y ni siquiera la nombran.

6. NO ERES NI TAN BUENA NI TAN MALA

Aunque se puede enseñar a escribir no se puede enseñar a ser escritor. La mayoría no solemos ser ni tan buenos ni tan malos como pensamos. Un día nos obsesionamos con la idea de la mejor frase, de la descripción perfecta y pensamos que cualquier velocirraptor medianamente hambriento escribe mejor que nosotros. Al día siguiente nos adulamos con falsas comparaciones pensando que somos los nuevos premios Nobel por esa sinonimia que no se le ha ocurrido a nadie antes en la historia, no hemos repetido perro en toda la hoja… héroes, somos héroes. Hasta que el velocirraptor se come al perro, claro.

La inmensa mayoría pertenecemos a una clara categoría: la mediocre.

Como decía Gabriella cuando empiezas a aprender a leer ves lo que han hecho, (yo tengo una fijación particular por Nelly Sachs o Larra) comprendes que hay límites muy altos y que la única manera que tienes para luchar contra ello es escribir con la esperanza de mejorar.

7. ES PARTE DE TI

De verdad, al contrario de lo que pueda parecer, y a pesar de tener que elegir, en realidad, en mi caso siempre ha estado conmigo, es algo a lo que no puedo renunciar. Me gustaría poder dibujar, programar, y otras cuantas cosas más, pero lo cierto que lo único que parece ser que se me da medianamente bien como medio de expresión es la escritura. Y no hay que negar a la propia naturaleza de lo dado, excepto que seas Atenea, ahí lo mismo te sale bien.

8. LA ENVIDIA NO SIRVE DE NADA

Gabriella la comparte en su artículo, cualquiera la comparte. Más allá de suprimir el sentimiento o no, que sería lo ideal, muchas veces nos centramos en qué está haciendo ese otro que observamos. Acechamos y hacer archienemigos donde no los hay. Pasamos tiempo leyendo, observando criticando, tiempo que simplemente perdemos en no hacer nuestras cosas. Leí una frase que puede que lo defina mucho mejor que yo:

Nuestra envidia dura más que la dicha de quienes envidiamos. Rochefocauld.

Es un círculo vicioso, porque nunca construiremos nada observando. Por tanto la próxima vez que sintamos algo así (los sentimientos son inevitables, las acciones no), construyamos algo con ellos.

9. SI TE RINDES NO MERECES MUCHO

Sobre todo si ha sido por críticas exteriores, si ha pasado el tiempo y te pones excusas o autoengaño. Lamento decirte que los lamentos no traen nada, no son semillas a cosechar. El trabajo constante y los intentos son tu mejor baza. Desde luego pueden pasar pocos trenes, pero si abandonas la estación no cogerás ninguno, lo mismo no te llevan en la dirección que imaginabas, lo mismo sólo representan un trasbordo, pero has de estar ahí para saberlo.

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